martes, 26 de septiembre de 2017

Las pensiones de "El Tubo" de Zaragoza



Este año he comenzado con buen pie el curso de Grmania, que es un grupo excursionista con sede en la red, al que pertenecemos una cincuentena larga de socios y simpatizantes, y que cada año nos proponemos una parte de un GR para hacer en etapas de mayor o menor distancia en función de su orografía. Por abreviar, este año hacemos el GR-3 y la primera etapa es de Vallbona de les Monjes  a Tárrega.
Así que en el autocar que nos desplaza a la salida de la etapa y nos recoge a la llegada, empezamos una conversación en el grupo trasero del mismo, territorio exclusivo de los más traviesos, que nos trasladó al hilo de las manifestaciones actuales relacionadas con "el procés" a la época de la universidad de buena parte del grupo (casi todos tenemos una edad parecida).
Pensión en el Tubo
Me vino a la mente en aquel momento la pensión en la que pase el último año de estudios en Zaragoza, situada concretamente en una de las zonas "canallas" de la ciudad: El Tubo.
Había muchas y variadas pensiones en la zona, unas más grandes, otras de más categoria y otras más caras o más baratas. La que yo estuve era de estas últimas, ya que después de mi paso por colegio mayor y piso de estudiantes y que ya habían pasado cinco años de la aventura universitaria, la economía familiar se había resentido pues se había sumado el tener que hacer frente también a los estudios de mi hermana.
La estructura de la misma, supongo que se correspondía bastante con las otras que existían en la zona: Tenía una capacidad para 20-25 huéspedes que era como se llamaban en la época a los clientes, y estaba dividida en tres pisos: dos de habitaciones y uno de servicios: comedor, cocina y sala de estar. Como que en El Tubo todo esta cerca, disponíamos a tocar de mano todo tipo de establecimientos: bares, restaurantes, tiendas de discos, ultramarinos y sobre todo un local muy especial, que tras pasar un tiempo cerrado, ha vuelto a abrir: El Plata. No he estado en esta nueva aventura del negocio. En breve pienso ir.
En mi epoca era el último café-cantante que quedaba en Europa, en palabras de la ilustre actriz Liza Minelli si hacemos caso a las noticias que circularon entonces. En cualquier caso, café sí que servían y cantar también cantaban. Tenía un escenario que desde la entrada del local cuyas paredes y columnas rebozadas de mini-baldosas de espejo, le daban aspecto de ser de plata,  parecía un cuadro colgado de la pared. En él se disponían apretujados un saxofonista, un pianista, un batería y la cantante-vedette.
Los estudiantes de aquel tiempo, como los de todos los tiempos creo, íbamos más que justos de dineros, así que con una cierta habilidad y a base de ir muchas veces y que ya nos conocían, habíamos conseguido tomar el café en El Plata a precio de bar normal. Los parroquianos que acudían de otras zonas de la ciudad o de los pueblos cercanos pagaban a precio de cabaret.
Una calle del Tubo
Viene a cuento de una anécdota, derivada de este conocimiento, que nos permitía además de las ventajas económicas tener conversaciones con los artistas del local con los departíamos antes de que empezase "el pase", uno por la tarde después de comer y los otros por la noche. Y una de estas tertulias la tuvimos con una de las cantantes-vedettes del momento: Mary de Lis, creo recordar, aunque no me atrevo a asegurarlo. En el grupo había varios estudiantes de medicina y una de las charlas derivó a la donación de cuerpos a la ciencia, momento en que nos comunicó la artista que ella había dado las medidas de su cuerpo serrano a una empresa americana para que pudieran fabricar muñecas hinchables con sus proporciones... Verdad o cuento, la anécdota me parece deliciosa.
Entrando en lo que era la pensión, la regentaba una señora viuda de extracción rural, que tras el fallecimiento de su esposo de manera prematura, había vendido las tierras e invertido en una pensión en la capital. Como empleados disponía de dos hijas solteras que le ayudaban en las tareas más benignas del negocio, dejando para una chica de etnia gitana las tareas más duras del mismo (básicamente limpieza).
Tenía además dos hijos, uno de ellos casado y con hijos que de tanto en tanto pasaba de visita con su familia, y otro soltero un poco "balarrasa" que si he de hacer caso a lo que nos explicaba la viuda solo se acercaba a meter mano en la caja del dinero, con el correspondiente perjuicio para las arcas de la empresa y de rebote para nuestra alimentación. A lo peor era la excusa para justificar la bajada de cantidad y calidad de la comida en los últimos días de cada mes, aunque con lo que pagábamos igual la falta de liquidez era una triste realidad.
Los huéspedes éramos de lo más variopinto: el grupo de los estudiantes, en el que destacaba uno de económicas que hoy debe ser un potentado: en aquel momento tenía un "850" de color marrón con el que cada final de semana iba al puerto de Barcelona, donde compraba licores, básicamente ginebra, y condones, que luego revendía en bares y locales de la zona.
Después había el de los banqueros, bueno empleados de banca para afinar, entre los que destacaban uno de Palencia, que iba descalzo por la calle, en cuanto salía del banco y otro de Valencia, de ideología bastante "facha", que cuando salía de "marcha" volvía a la pensión tirando petardos y gritando por las escaleras: "Socorro!!! los "rojos" me persiguen y me quieren matar..." De milagro se libró de un buen tortazo de otro de los huéspedes, que era trabajador de la construcción y madrugaba más que ninguno.
Una actuación en El Plata
Luego estaba el grupo de los variopintos: Una señora mayor, que se decía que era una "Madame" que tenía dos locales de dudosa reputación en la zona. Un banderillero retirado y arruinado que las malas lenguas decían que le hacía favores a la viuda a cambio de la comida. Lo que no sé es como ponía las banderillas a los toros: era realmente bajito, no sé si llegaba al metro y medio. Un director de una empresa, que cobraba por "larga enfermedad", no tenía familia y vivía permanentemente en la pensión. Apenas se comunicaba y estaba encerrado en su mundo: posiblemente su enfermedad era mental.
Y finalmente un grupo de difícil catalogación: eran los temporales, trabajadores de la construcción que estaban mientras duraba la obra, soldados de reemplazo que dormían en las camas que dejaban libres los estudiantes los fines de semana (había que optimizar los recursos en pro del negocio), algunos actores figurantes de las obras de teatro que se hacían en la ciudad y en general, todo aquel que necesitaba una cama, cuando ésta estaba disponible en el establecimiento.
Muchas son las historias y las aventuras que pasamos, disfrutamos y hasta sufrimos en aquella pensión y que contaré en otra entrada, por las razones ya conocidas por los que siguen este blog: no he de hacerlas muy largas.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Las cenas y el Pirineo oscense

Casi sin tiempo material para darle una mínima pausa al sufrido aparato digestivo de tanta fiesta, encaramos la segunda quincena de agosto con el programa que ya viene siendo habitual los últimos años: cenas de grupo y escapadas a "la montaña" (así llamamos al Pirineo en la zona).
La primera salida es nocturna y también habitual: Cenar toro estofado en Huesca, al hilo de las fiestas de San Lorenzo. Desde hace bastantes años el lugar de encuentro era el Bar Brasil, en las mesas de la terraza en medio del Coso, calle que atraviesa de este a oeste la Huesca vieja y arteria principal durante muchos años, hasta que llegaron los ensanches y posteriormente la burbuja inmobiliaria. Este año, supongo que por un cierto conservadurismo hemos optado por un lugar más cómodo, sin tanto ruido ni tanta juerga. El Bodegón por la plaza Lizana, más o menos, nos ha proporcionado lo dicho, menos gresca, pero igual o mejor calidad del guiso. El próximo año, Dios mediante, tendremos que decidir por una de las dos opciones, ambas buenas.
Monasterio de Obarra
Pasados unos días de reposo en casa, nos lanzamos con Paco y José al descubrimiento de algunos lugares del Pirineo, que tenían especial interés en conocer. La primera salida es a Roda de Isábena, en el valle del mismo nombre. Salimos temprano y llegamos a almorzar (entiéndase desayuno completo) a Graus, cuna del ilustre Joaquín Costa, prohombre altoaragonés y visionario en el futuro de la agricultura y los riegos, a quien poco caso se le hizo mientras vivió, para luego darle la razón muchos años después, cuando no vivía: en este país les hacemos las estatuas a los muertos con las piedras que les hemos tirado mientras vivían...Y evidentemente don Jaoquín tiene una magnífica estatua en el centro de su pueblo natal, donde inicia su cuenca el espectacular embalse de Barasona.
Recuperado el pulso nos dirigimos en primer lugar al monasterio de Obarra, unos kilómetros por encima de Roda, con la intención de una vez visitado ir bajando hasta que sea la hora de la comida que tenemos reservada en el Restaurante de la Hospedería.
El monasterio, pese a su dimensiones pequeñas es una maravilla, desde donde se puede ver una magnífica vía ferrata y unos esforzados montañeros que intentan coronarla. El río Isábena a estas alturas es pequeño, con un caudal razonable para la sequía que se esta padeciendo, que aún permite caminar sobre las rocas y atravesarlo una y otra vez sin apenas mojarse.
Desde allí bajamos en coche hasta Roda, una maravilla de pueblo medieval, con una colegiata espectacular y una hospedería con un restaurante habilitado en el refectorio del claustro, imposible de describir con un adjetivo. Ni con una imagen. Así que no pongo ninguna foto e invito a cualquier lector de este blog que no haya estado a que lo descubra por sí mismo y a los que han estado, que repitan... Yo lo he hecho así y cada vez descubres algo nuevo, desde los capiteles de dicho claustro hasta los meandros del río en esta altura. No os lo perdais.
El claustro de San Juan de la Peña
Después de este día resulta difícil mejorar la salida, pero el Pirineo oscense es tan rico en espacios espectaculares que se puede intentar, así que sin mucho buscar, nos ponemos en marcha hacia el Monasterio de San Juan de la Peña, cuna del reino de Aragón.
Después del viaje y el almuerzo de rigor, esta vez en El Cobertizo, en Plasencia del Monte, camino hacia Jaca por la carretera vieja, llegamos no sin antes pasar por sinuosas carreteras de no fácil acceso al monasterio nuevo de San Juan de la Peña, donde está el aparcamiento para vehículos privados. Vemos el monumento y la nueva Hospedería y sacamos las entradas para el monasterio viejo, al que nos conducen unos microbuses, incluidos en la entrada y prácticamente sin tiempo empezamos la visita guiada. Hay una teatralizada también, pero la obviamos por motivos de tiempo. El monasterio viejo es otra maravilla, con un magnífico claustro encastado en la roca de la montaña y con unos capiteles tan bien conservados que se puede seguir perfectamente la historia de la cristiandad, solo con unas pequeñas indicaciones de la guía. Esta lleno de leyendas e historias del reino de Aragón, que también contaré en otra entrada. Hoy, solo volver a animar a que no os lo perdáis: Yo la primera vez que estuve fue en el año 1969... Y curiosamente ha mejorado notablemente.
Después de estas excursiones tan culturales y a la vez gratificantes, empieza en el pueblo las denominadas "cenas de agosto de la peña". Son en general cenas en diversos restaurantes de la zona. Este año hemos tenido la intención de conocer algunos nuevos, que son pocos los que nos quedan por arrasar después de tantos años de la costumbre.
El primero que decidimos probar es una casa rural que tiene además restaurante en un pueblecito de unos 50-60 habitantes cerca de Sariñena: "Los chicos de Lastanosa" Mejor la comedia que la comida, que diría Pili. Y sobre todo la habilidad de uno de los chicos por colocarnos un vermut antes de empezar que grababa con unos 80 € la cuenta final, antes de probar bocado. En fin... experiencias que vamos adquiriendo.
Otro de los nuevos, en Torrente de Cinca, el Atenea: Aceptable relación calidad precio, pero a mi entender y por lo visto en la clientela, lo que hacen mejor es el chuletón, pero al ser cena no nos atrevimos con él, y creo que nos perdimos un buen plato, al menos los más carnívoros del grupo. De todas maneras es una buena excusa para volver.
La Caracolada
Ahora bien, este año la cena que se ha llevado la palma ha sido "La Caracolada" que prepara Marta por segundo año consecutivo y de la que damos cuenta en la Peña. Los caracoles están excelentes, igual el año pasado que el actual, pero la historia es algo más rocambolesca este.
La cosa empieza con la preparación, tenemos la cocinera, el condimento, el picante, el chorizo, la longaniza y la costilla, pero hay un pequeño "handicap": No tenemos caracoles.
Aparentemente ningún problema: Todos conocemos a alguien, del pueblo o "forastero", que tiene siempre caracoles.
Después de los correspondientes contactos, llamadas y visitas, cada uno a su "camello", resulta que nadie tiene, al menos en la cantidad y condiciones que se requieren. Total que son las cuatro de la tarde y la cena es para las diez y no hay caracoles.
En este momento con mi amigo Manolo tomamos la decisión de lanzarnos a la búsqueda del caracol. Me dice que conoce unos "negretes" que estan en unos pajares en Albalate que siempre tienen. El término "negrer o negretes" se refiere a personas emigrantes de raza negra y tiene una conotación casi cariñosa y que utilizan mucho en la zona, hasta que se estableza una denominación más adecuada a los tiempos: no sé si siguiendo el ejemplo de los "afroamericanos" tendríamos que llamarlos "afroibéricos". Total que como esto no es un debate lingüístico, nos acercamos a Albalate y nos dirigimos a los pajares donde están y solo encontramos un vecino del pueblo, "blanquer él", que nos dice que se han trasladado a otra zona. Por camino de tierra y piedra accedemos al lugar que nos indica y nos encontramos algo muy parecido a la peliculas americanas (del norte), un bidón con lo que parece un fuego eterno de mantenimiento, porque en estas fechas y con este calor lo que menos imagina uno es que sea para calentarse. Seis o siete individuos salen a nuestro encuentro aparentemente un tanto desconfiados, momento en que Manolo aprovecha para decir la palabra mágica: "Caracoles". Todo se relaja y aparece de dentro del pajar uno de ellos, que nos entiende y entendemos y nos dice que tiene. Nos anima a que le sigamos por entre los edificios en ruinas, a pie, hasta que llegamos a uno en que están los caracoles en sacos de malla. Yo no entiendo mucho, pero ellos dos llegan a la conclusión que como son cogidos de ayer, no están en condiciones de ser cocinados. Nos recomienda que si queremos hacer una cena que vengamos con 4-5 días de antelación. De vuelta al coche pasamos por la zona en que tienen una docena de bicicletas equipadas con una caja de plástico de las de fruta, que junto con una linterna de minero, son las herramientas de trabajo para coger caracoles. 
Las horas pasan y no encontramos caracoles, así que decidimos visitar en Fraga varios establecimientos que nos dicen que tienen caracoles. El resultado el mismo, unos cerrados y otros no tienen. Cuando ya tenemos decidido que si hace falta iremos a Lleida a por ellos, Manolo recuerda un señor que en su tiempo vivía en parte del caracol y que estaba en las huertas de Fraga. Así que nos lanzamos a buscarle y con más suerte que habilidad, lo encontramos, y pese a que él no tenía nos recomendo un pequeño almacén de fruta en el que solían tener. Dicho y hecho, allí tenían caracoles y aunque a un precio algo subido, pudimos conseguirlos en condiciones de ser consumidos esa misma noche.
La Ronda de Boltaña desde la ventana
Al hilo de esta aventura me explicaron que parece ser que hay una legislación autonómica aragonesa, que solo permite coger caracoles "para consumo propio" y no se pueden comercializar, excepto si son de granja. En Catalunya creo que no existe y por eso la alternativa de ir a Lleida a buscarlos directamente. 
El caso es que la caracolada fue un éxito a pesar de toda la aventura.
Otra de las actividades del verano es la salida que toda la Peña hacemos juntos, en general a lugares de interés turístico que no estén a más de dos horas del pueblo.
Este año hemos ido Boltaña, donde a parte de que Luisa y J. Ramón tienen unos amigos desde los inicios de su carrera profesional en la enseñanza, a los que también Pili y yo concemos de andanzas en Barcelona en esa primera epoca, tienen un magnífico grupo folclorico "La Ronda de Boltaña".
Es costumbre en las fiestas de la localidad, y este día era de fiesta, que el grupo ronde todo el pueblo.
Así que para no perdermos el evento, fuimos a comer lo más lejos que se nos ocurrió para luego volver a Boltaña. 
Excelente la música y las letras de la ronda, así como los aperitivos, postres y bebidas que en cada casa que se ronda sacan para consumo de todos lo que vamos siguiendola. Ya casi con la ronda acabada nos dirigimos a casa de los amigos, Antonio y Teresa, que nos invitaron a bebidas y un picoteo diverso que nos sirvió de "merienda-cena", y ya con noche entrada abandonamos Boltaña con destino a nuestro pueblo de orígen.
Esta fue una de las últimas salidas de verano por este año. Pensamos volver el próximo, como dice José Miguel Monzón con "más pero no mejor".



jueves, 31 de agosto de 2017

Más calor, más verano, otro pueblo, otra fiesta...

La ola de calor, o el verano, este año ha decidido atacar fuerte, y hemos empezado el mes de agosto prácticamente igual que finalizamos el de julio. Solo una variante, he cambiado pueblo, ahora toca el de Pili, Villanueva de Sigena, a poco más de 20 kilómetros de Albalatillo.
Este año, también otro conflicto caliente, ha puesto en el mapa a Sigena, a nivel popular quiero decir, ya que a nivel académico ya lo estaba por su magnifico monasterio. Se trata del litigio de las obras de arte del citado cenobio, que en la actualidad se encuentran en el MNAC de Barcelona y en el Museo Diocesano de Lleida. El ayuntamiento reclama los bienes y la Generalitat solo los devuelve a medias. Total que habrá que tener paciencia, ya que todo se encuentra en proceso judicial y esto, desafortunadamente, casi siempre es lento.
Peña "al completo"
Aparcamos este asunto, aunque tengamos en otro momento que retomarlo, para adentrarnos en las fiestas del pueblo, que pese a ser más largas que las del mío, no quiere decir que sean mejores, aunque esta opinión tan partidaria seguro que no tiene ni mucho valor, ni mucha objetividad: así somos los humanos, creo.
Después de un maravilloso pregón a cargo de un maestro que ejerció tan noble oficio durante más de 15 años en el pueblo, y tras una frugal cena, nos metimos de lleno en el territorio "Barbero". Es el bar del pueblo, referente de la gente de nuestra peña y de nuestra edad, lugar de encuentro a cualquier hora del día que se nos ocurra quedar, donde somos tratados como auténticos marqueses: cañas en copas heladas, gintónics al gusto de cada uno, y sobre todo siempre una broma y una sonrisa del dueño del local: José Luis.
Como cada año, también aquí, nos apuntamos al concurso de guiñote con José Ramón, con resultados algo mejores que en Albalatillo: Allí, me eliminaron a la primera ronda, aquí en la segunda. La excusa, la misma: jugamos prácticamente nada durante el resto del año. Me gustaría proporcionar al menos una información previa a que me decidiese a escribir este blog: No sé que año, no hace mucho ganamos en este torneo dos paletillas de jamón. Para que quede constancia. 
Peña "Reducida"
La peña habitualmente de 20 personas, se limita a 4 ó 5 hasta que llega en final de semana, así que nos organizamos para cenar cada día sin muchos problemas, un día cocinando, otro en el restaurante, etc. Este año el sábado toca celebrar la boda de Mónica y Manel con la peña y como casi siempre el menú de la cena tiene como plato principal, el salmorrejo, que también habitualmente me encargo de cocinar yo. Se trata de un plato de siega,  energético para resistir los trabajos del campo, cuando todavía no había neveras portátiles. Claro que para el mes de agosto con el calor y la mayoría de los comensales sin otra faena que disfrutar y reírse puede parecer no excesivamente ligero. Dejo los ingredientes para que el posible lector pueda valorar la conveniencia del plato: Aceite, ajo, sal, costilla de cerdo, lomo de cerdo, longaniza fresca, tortillas en trampa, huevos fritos y agua para que todo haga "chup-chup" durante un par de horas.
Como nos pasó en la Mona, seremos unos 36 comensales, pues acuden a la convocatoria una parte importante de los hijos del grupo, que en las ocasiones en que no hay celebración no aparecen por allí.
La cena además añadía unos entrantes a modo de pica-pica, que preparó Pili, con la inestimable colaboración de Maria Luisa, que también colabora cada año haciendo las tortillas en trampa y los huevos fritos para el salmorrejo.
Una Peña "disfrazada"
Todo un éxito, buena comida, buena bebida (Marisa y Luis, abuelos de pro aportaron el cava), buenos cafés, buenos chupitos y buenos gintónics y sobre todo buena compañía. A veces resulta difícil reunirse con gente tan joven y tan marchosa, aunque este año lo hemos conseguido dos veces.
Después de tan copiosa cena y derivados y de reponer fuerzas durante la noche con un sueño reparador y "pesado" encaramos el día siguiente, último de las fiestas. La verdad es que poca cosa hicimos, a parte de observar la traca y el entierro de la sardina. 
Sí, el entierro de la sardina, habitual en otras fechas en otros lugares, aquí se celebra como final de fiestas, gracias a la idea que en su día tuvo el maestro del pregón y que fue secundada por un grupo de vecinos. Se trata de pasear una "tina" de sardinas (guardia civil llamamos allí a este tipo de sardina en salazón) por todo el pueblo con paradas en lugares estratégicos donde te proporcionan diversos tipos de combinados: ron o ginebra con cola,  vodka con limonada, etc.
 Fin de fiestas y a descansar de tanto jolgorio.

martes, 29 de agosto de 2017

Las fiestas de Albalatillo 2017. Segunda parte

Como bien anuncia el programa de festejos hoy toca tiro al plato y almuerzo comunitario. Pepito y yo hicimos algunas indagaciones el día anterior, sobre las condiciones del almuerzo, y ante la poca experiencia de los cocineros, decidimos poner la venda antes de la herida y nos largamos solos a almorzar, entre otras cosas, huevos fritos con patatas, panceta a la plancha y oreja frita, regados con una buena cerveza, que ya hacía calor y selladas con un cafelito y un chupito de orujo.
Con las primeras necesidades cubiertas, nos dirigimos al tiro al plato, y a mirar de completar el almuerzo con los guisos de los cocineros noveles. Habían elaborado una enorme perola de judías blancas con chorizo. Lamentablemente no pudimos valorar mucho la valía del plato: a mi no me entraron más de dos cucharadas y Pepito creo que ni llegó a probarlas.
El tobogán acuático
Haciendo la digestión poco a poco, empezó el concurso de tiro al plato, no sin antes haber probado la punteria tirando a una lata con la pistola de José. Se cansaron de tirar antes de acertar ninguno a la dichosa lata. No sé si era el preludio de la tirada al plato. La verdad es que estuvieron todos fallones y hasta fallona, porque se apunto al conurso una chica, Natalia. Comparado con años anteriores, la ruptura de platos fue inferior, igual porque el público, no excesivo, se dedicaba a distraer y poner nervisosos a los tiradores con comentarios de todo tipo... En fin, que el tiro no fue tan esplendoroso como otros años, y abandonamos el concurso antes de su finalización.
Como no podía se de otra manera, al menos en mi pueblo, la escapada del concurso fue para ir a tomar vermut al bar. Hay que ver como se agradece el invento del aire acondicionado después de horas al sol en un descampado a las 12 del mediodía en plenos Monegros... Diría que hasta las tapas y la bebida fresca pasan a un segundo plano.
La tortilla
Comida en casa y siesta merecida o no, pero larga. Luego, bien arregladitos a ver como los chicos y no tan chicos disfrutaban tirandose por un tobogan acuatico en la bajada al río, al tiempo que se refrescaban de los todavía rigores del calor, aun siendo ya las ocho de la tarde.
Poco después, una tortilla gigante saciaba las ganas de comer y daba sedimento al estómago para afrontar los gintonics nocturnos, escuchando a la orquesta de turno hacer las delicias de una mayoría de sujetos pasivos, no por jubilación, sino por falta de ganas de bailar y unos pocos que disponían de toda la plaza para ellos para ejercitar ese arte que es bailar "aparejadamente".
Poco a poco fueron pasando las horas y como dice la canción, "nos dieron la una, las dos y las tres" y tomamos la firme decisión de ir a descansar, no por la fiesta del día siguiente sino por un enlace matrimonial familiar que se coló en estas fechas.
La Batucada
Al día siguiente, después de la referida boda aún nos dio tiempo de llegar al final de la batucada, un espectáculo de corte brasileño que recorre las calles del pueblo a ritmo de tambores, seguida por todo el personal del pueblo, con paradas intermitentes para refrescarse en el sentido más amplio de la palabra. En las zonas de las peñas reparten de manera gratuita, melocotón con vino y cervezas, que ayudan a reponer líquidos a los esforzados "batuqueros/as" y a los nativos que bailan a su ritmo. Además es costumbre arraigada, que llegados a determinadas zonas del pueblo, un vecino, misericordioso con la gente, ayude a sofocar las calores que a esas horas todavía son grandes, regando con una manguera a todo el que va por la calle, sin el menor respeto ni por niños, mayores o abuelos. La verdad es que como sufridor de estos baños tan típicos hay que decir que se agradece, pasado el primer impacto del chorro de agua.
La plancha portátil
Casi sin tiempo de respiro y sobre todo con poco apetito por las circunstancias del banquete nupcial familiar acudimos a la plaza del pueblo, donde se instala desde el año pasado una sidrería ambulante. Excelente idea: Se trata de un equipo móvil, como he dicho, que dispone de los siguientes elementos. Un tonel con un grifo, que no para de escanciar sidra, hasta que uno se harta. Y quiero decir uno multiplicado por el padrón de habitantes y visitantes, en edad de consumir bebidas alcohólicas. Después una plancha portátil en la que se hace una buena longaniza para pasar la sidra. También dispone de una freidora en la que se cocina una excelente chistorra, que se coloca en montaditos con el mismo fin anterior. Y para acabar lo que si es un auténtico artilugio, que no se como, pero a manera de una hormigonera pequeña, elabora migas de pastor, que como dice alguno de los del pueblo, "para ser industriales no están nada mal..."
En fin, pasados estos momentos toca, café, chupito, gintonic, baile, traca final de fiestas, nombramiento de la comisión de fiestas del año próximo, y a descansar, esperando que pasen pronto y bien los 362 días que faltan para la fiesta de 2018.

lunes, 31 de julio de 2017

Las fiestas de Albalatillo 2017. Primera parte

Parafraseando una canción famosa de festejos populares, como todos los 20 de julio llega la fiesta mayor de Albalatillo, en honor a su patrona Santa Margarita.
Ya introduje algunas pinceladas de la misma en otra entrada, pero en esta ocasión intentaré ceñirme a la de este año 2017, pues prácticamente pude participar en ella desde el minuto cero. El programa se incia como siempre con el pregón de las fiestas y el correspondiente lanzamiento del cohete anunciador de las mismas.
La procesión
Este año "la pregonera" ha sido una joven, Elena, conocida cantadora de jotas, ganadora de mil y un certamen de canto, profesora y emprendedora, y referente permanente del buen hacer en su especialidad en toda la comunidad autónoma. Y por supuesto "albalatillera". Nos dejó un pregón en el que sin perder el buen humor, hizo gala de su caracter emprendedor, de los recuerdos de su epoca infanto-juvenil en el pueblo, hace cuatro días para quien escribe esta entrada, y sobre todo del orgullo con que lleva ser de Albalatillo, allá donde quiera que vaya a cantar esa jota que tanto quiere y tan maravillosamente interpreta.
Como no podía ser de otra manera se despidió con el canto de unas jotas, también referidas a su pueblo, Albalatillo. Encendido del cohete, chupinazo y en marcha la charanga. Valencianos, de Bujarssot me comentaron y cuando les dije que como era que estaban aqui, me contestaron que cuando los viese actuar sabría el porqué. Efectivamente lo supe: lo hacían de maravilla.
Pasacalles musical con el tractor repartiendo vino y cerveza, con parada en cada peña para evaluar el "melocotón con vino" que elaboran cuidadosamente cada año a fin de ganar el concurso que premia al mejor de todos. Se sigue en un ambiente ya relajado y alegre en parte por los líquidos ingeridos en el pasacalles y en parte porque la comisión de fiestas y el Ayuntamiento invitan a todo el que quiera continuar la gresca a una cena "michelin": Toda clase de bocatas de jamón, salchichón, chorizo, etc..., que se siguen regando con el tirador de cerveza instalado en el tractor de referencia. Luego baile en la discomóvil  hasta la madrugada para los mas jóvenes y el resto, o al menos mi peña "Los Divertidos", gintónic sentados en la terraza del bar. Descanso merecido y mañana más.
El vermut con los colegas 
Siguiendo con la canción del inicio de la entrada, nos ponemos la muda limpia, algunos como yo, corbata y americana incluida y nos vamos a la procesión y a la misa. Allí una vez de acuerdo en quienes llevan las imágenes de los santos y santas, arranca la procesión al ritmo de las jotas que interpreta entre otros el grupo de Albalatillo, dirigido como no, por la insigne pregonera de este año. Yo suelo llevar una santo que mataron a flechazos, y este año también lo hice, no por una especial devoción, sino porque es el que menos pesa, que con los años y el calor de los Monegros a las 12 del mediodía del 20 de julio, uno ya no está para muchos sufrimientos. Acabada la procesión viene la misa y la ofrenda: Aquí unos cuantos teníamos la costumbre de irnos ya al bar a hacer el vermut, antes que llegasen las autoridades y colapsasen el servicio. Este año, como hubiera dicho mi abuela "Dios os ha castigado", y el bar estaba cerrado. Así que tuvimos que esperar fuera al sol, hasta que acabaron los oficios y salieron de la iglesia.
En el vermut nos bebimos todo lo que pusieron y comimos todo lo que sacaron, sin piedad, y al final nos hicimos una foto de recuerdo todos los que nos solemos reencontrar en estas fiestas, los paisanos que apenas ves durante el año y que como dije en otra entrada acudimos a "la llamada de la selva" por decirlo de alguna manera.
Cada uno a su casa a comer, si es que aún queda un hueco, y tras una reparadora siesta, a una temperatura casi inaguantable, salida otra vez al bar a la partida de guiñote o de botifarra, típicas en las fiestas. Para alguno como yo que es el único día del año que juego, pero es cotidiana para los colegas que viven en el pueblo. Total que es lo que parece, una excusa: no hay manera de que haya un año que gane la partida, sea de lo uno o de lo otro.
Las partidas de guiñote y botifarra
Luego, mientras los juegos para los niños y los disfraces también de adultos se apoderan de la plaza y calles colindantes, aprovechamos para volver a casa, una ducha refrescante, y un tentempié no especialmente abundante y a modo de cena, y casi sin quererlo, el sol se ha puesto y una ligera "brisa", hace más habitable el pueblo.
La música en la plaza inunda el ambiente y anima a unos pocos bailadores a lanzarse al ruedo, el resto o al menos los de mi peña, nos tomamos un café y unos gintónics en la terraza del bar con vistas al baile, y entre canción y canción, con algunos espacios para charlar de lo divino y lo humano, llegamos a la hora del bingo, con la ilusión de cada año de que podamos cantarlo, bien no sé para qué. Así que este año descubriremos para qué. Pedro canta una línea, pero como es solidario cantan tres más con él. Total que el premio se ha de dividir para cuatro.
Por terminarlo rápido, la invitación a los gintónics de celebración le cuesta dinero, y eso que algunos de la peña renuncian a ella. Bueno para mejor valorar la dimensión del premio, solo tomamos el trago, él, sus dos hijos y un servidor.
Fin de fiesta y a la cama, que mañana hay "almuerzo" y tiro al plato…

miércoles, 28 de junio de 2017

La ola de calor, o sea el verano...

Como cada año por estas fechas nos invade una ola de calor, que genera cientos de alertas "por fenómenos meteorológicos" de diversos colores, en todos los medios de comunicación, que como cada vez son más, uno no acaba de saber si le agobia el calor, o las noticias sobre el calor.
Y con esta "ola" viene la ilusión de las ya inevitables vacaciones con cientos de ideas de que hacer. Quizá la palabra no seas cientos, sino algunas.
En cualquier caso y siempre a remolque del calor, de estas ideas las más plausibles son las de ir a un sitio que haga fresco, o incluso frío. Así que toca buscar estos lugares a fin de que no nos pase como a una gran mayoría de la población: Que el calor le afecta a los sesos, le turba la mente y le conduce inexorablemente a decir tonterías en el mejor de los casos.
El calor o "la calor"
Y desde luego no faltan ejemplos de lo que estoy diciendo y sino observemos las elucubraciones respecto a la corrupción de un presidente: "en España hay personas corruptas, demasiadas, pero España no es un país corrupto. La corrupción en España no es la regla, sino la excepción".
Otro claro ejemplo es la expresión de algún aspirante a presidente, que sin aviso previo te lanza una perorata, al menos para mi díficil de entender, igual porque también me hace mella el calor:
"En este momento, feminizar la política es construir comunidad en los barrios, en los centros de estudio, en los centros de trabajo y centros sanitarios, eso que tradicionalmente conocemos, porque hemos tenido madres, que significa cuidar".
O la constatación de un dirigente con liderazgo recien estrenado de la importancia que tienen los husos horarios: "el reloj del PSOE y el reloj de España marcan a partir de hoy la misma hora".
Incluso las conclusiones derivadas de premisas bien ciertas, de otro presidente que en su discurso denota poca fe previa en algún club de futbol: "el ascenso del Girona a Primera División demuestra que no hay nada imposible". 
Peras y Manzanas
O la pérfida y pseudoparanoica visión del Estado que tiene algún vicepresidente, aspirante a presidente: "Ves que todas las estructuras del Estado usan toda su fuerza para hacer daño y cargarse las esperanzas de la gente"
Aunque uno no sabe si solo es el calor lo que hace decir cosas raras a nuestros ilustres políticos, pues hay ejemplos algo más lejanos en el tiempo de afectaciones en las cabezas, que no sé bien si ocurrieron en invierno o en alguna ola de calor.
Como ejemplo una frase ya célebre de una alcaldesa, támbién célebre: "El matrimonio homosexual es como si se suman una manzana y una pera... ¡nunca pueden dar dos manzanas!" 
Y lo mas significativo, sobre todo si lo dice un hombre que conoce la economía nacional y hasta las internacionales por haber sido responsable en parte de algunas de ellas: "Una pareja puede comprar una casa sólo con el 19% de su renta gracias a la política de vivienda del Partido Popular."
Pero para lío mental el que se montó un presidente que consiguó que la mezcla de pera y manzanas fuese casi un juego de niños: "Estoy muy a gusto y muy tranquilo porque tenemos un Rey bastante republicano."
Husos horarios
Ahora bien, a mi parecer lo más espectacular de la política lo compuso con una oratoria fuera de serie, alguien que fue presidente del mundo mundial: "Hay mucha especulación y me parece que seguirá habiendo mucha especulación hasta que la especulación termine". 
Como que todo esto iba de calor, y no sé por qué arte de magia ha acabado en algo similar a la "Antología del disparate", no quiero acabar sin otras frases, que por ser relacionadas con el fútbol siempre me han gustado y tampoco tienen desperdicio.
Un ilustre jugador que vistió de blanco y luego fue entrenador, llegando a conclusiones casi imposibles: “Si el balón hubiera pasado la línea de gol, hubiera sido gol.”
O la de otro ser humano con trayectoria similar aunque vistió de azulgrana y que hizo un memorable resumen de su filosofía futbolística: “Para jugar al fútbol no se debe sufrir. Lo que se hace sufriendo no puede salir bien.”
Pero para resumen de la filosofía futbolística, la que hizo en mi opinión "el maestro de maestros" de esta disciplina: “Es todo muy sencillo: si marcas uno más que tu oponente, ganas.”
Bien, ya escribiré sobre el calor, cuando haga algo de fresco y mi neurona pueda centrarse en el tema que le propongo...



martes, 6 de junio de 2017

Albalatillo C.F. 1

Hace unos cuarenta años, más o menos, como creo que ya he explicado en alguna entrada se nos ocurrió a unos cuantos ilusos del pueblo crear un equipo de futbol federado para poder competir en la liga regional que organizaba la Federación Aragonesa de Futbol.
El campo desde Google Maps
El caso es que nos decidimos al ver que los pueblos de nuestro entorno tenían su equipo y nos animaban a hacer la inscripción. Dicho y hecho, no sin antes padecer una serie de impedimentos, dificultades y hasta penurias económicas, pues cada paso que dábamos costaba dinero. No obstante al final se consiguió el objetivo que fue entrar en la liga de Segunda Regional y empezar a jugar de acuerdo al calendario establecido por la propia delegación de Huesca.
Los artífices de este gran logro, ya lo contaré algún día, fueron muchos, prácticamente todo el pueblo. De muchos (directivos, socios/as, jugadores, aficionados... etc) ya di cuenta en el pregón de fiestas del pueblo, que tuve el honor de hacer en 2007, pero como todos no cabían, desde aquí mi reconocimiento por el esfuerzo.
Pero lo que yo quería contar hoy, son anécdotas, partidos memorables, historietas, costumbres y demás condimentos que hicieron de los años aquellos una auténtica delicia, de vivirlos y de recordarlos.
El primer partido oficial del flamante nuevo club Albalatillo CF, fue en nuestro campo contra el CF Sangarrén: Fueron los primeros puntos en un ajustado 3-2, después de haber ido ganando 3-0. Creo que nos dormimos en los laureles, aunque también tiene que ver que la especial orientación del campo y la presencia del cierzo favorecían atacar contra la portería que estaba más cercana a los vestuarios. Este detalle, nos ayudó en alguna ocasión a sacar adelante algún que otro partido.
Delante de la portería del cierzo
La siguiente anécdota tiene que ver con un desplazamiento a Jaca, de los primeros que hacíamos en autocar, pues los más cercanos eran en coches particulares, que socios y simpatizantes ponían a disposición del equipo. En el autocar íbamos el equipo en sí y todos los espectadores que cabían hasta completar el mismo. El viaje era una fiesta: cánticos, almuerzo en Arguis, donde nos trincamos un par de botas de vino (no había controles antidoping) y luego llegada a Jaca, previo paso por Monrepós (nada que ver como está ahora) y comida programada en destino con tiempo suficiente para hacer la digestión, al menos de los que íbamos a jugar.
Como llegamos con tiempo a alguien se le ocurrió que podríamos tomar un vermut antes de ir a comer y a ello fuimos todos. Llegó la hora del ágape y todos al restaurante elegido. ¿Todos? No, todos no. Pese a ello, comimos y cuando íbamos a tomar los postres, aparecieron por la puerta los dos porteros del equipo en unas condiciones solo regulares, teniendo en cuenta que había que jugar en dos horas. Parece ser que el vermut les hizo una mala pasada, a pesar de lo cual venían los dos especialmente "contentos". Después de una breve deliberación entre el entrenador y su segundo, o sea Pepe "el del Rullao" y Casaña llegaron como casi siempre a una decisión justa: Jugarían un tiempo cada uno... Creo que al final del partido empatamos y ninguno de los dos "porteros contentos" fue responsable del resultado.
El equipo de un día en Pomar
Otro partido memorable fue con Villanueva de Sijena, eterno rival desde el primer momento, casi podría decirse que los partidos con ellos eran auténticos "derbys". Creo que era una eliminatoria de la conocida como Copa Primavera, un torneo eliminatorio, en el que en el partido de ida habíamos empatado y ahora en nuestra casa, el resultado iba empate a 1 gol, cuando no recuerdo que jugador de nuestro equipo consiguió el 2-1 en una posición algo dudosa. No había jueces de línea, así que el árbitro se las tenía que apañar solo en este tipo de decisiones. Total que el equipo contrario vio claro el fuera de juego y se abalanzaron contra él, reclamando por la jugada, con tal ardor e indignación que a uno de los jugadores se le escapó un tortazo que fue a dar en la cara del trencilla. No se puede justificar esta acción, pero todos cometemos errores y obviamente los pagó el futbolista con la expulsión y la suspensión del partido.
La federación decidió que se jugasen los 20 minutos que faltaban. Y sí que se jugó, en un día de esos que el cierzo es imparable y con nosotros jugando a favor de él. Así que entre la fuerza del viento y el "tranquillo" que nosotros le teníamos cogido, de tantas tardes de juego, en ese tiempo conseguimos meter tres goles, sin que ellos pudiesen casi ni salir de su campo. Ellos jugaban con uno menos por la expulsión del día anterior y nosotros con uno más, que de vez en cuando nos echaba una mano: El "maravilloso" cierzo.
Quedan muchas más aventuras que iré narrando, pero la premisa del tamaño de las entradas del blog se mantiene en pie, así que esta la cierro aquí.
P.D.: Las fotos no son muy buenas pero aún así las pongo, algunos nos reconocemos en ellas!!!
Foto Delante de la portería del cierzo: Atarés, Pepito "el Koski" y Loscertales
Foto El equipo de un día en Pomar: De pie, de izquierda a derecha: J. Andrés Casaña, Enrique Tabueña, Antolino Tabueña, Manuel Pueyo, Javier Casaña, Nacho Lasierra, José Mas. Agachados, de izquierda a derecha: Pedro Pueyo, Jesús Lasierra, José A. Atarés, J. Andrés Loscertales, Francisco Marcial, Miguel A. Maestro y ??? (creo que es uno que vivía en Barcelona, se llama Toni, y seguramente vino a echarnos una mano, en un partido de verano, en que no teníamos demasiados efectivos...)

Verano inacabable (de calor) 2026.

Pues este verano comenzó en Huesca, en el Hotel Abba para más referencias, y se trataba de un festejo-encuentro de l@s alumn@s del curso de ...