jueves, 31 de agosto de 2017

Más calor, más verano, otro pueblo, otra fiesta...

La ola de calor, o el verano, este año ha decidido atacar fuerte, y hemos empezado el mes de agosto prácticamente igual que finalizamos el de julio. Solo una variante, he cambiado pueblo, ahora toca el de Pili, Villanueva de Sigena, a poco más de 20 kilómetros de Albalatillo.
Este año, también otro conflicto caliente, ha puesto en el mapa a Sigena, a nivel popular quiero decir, ya que a nivel académico ya lo estaba por su magnifico monasterio. Se trata del litigio de las obras de arte del citado cenobio, que en la actualidad se encuentran en el MNAC de Barcelona y en el Museo Diocesano de Lleida. El ayuntamiento reclama los bienes y la Generalitat solo los devuelve a medias. Total que habrá que tener paciencia, ya que todo se encuentra en proceso judicial y esto, desafortunadamente, casi siempre es lento.
Peña "al completo"
Aparcamos este asunto, aunque tengamos en otro momento que retomarlo, para adentrarnos en las fiestas del pueblo, que pese a ser más largas que las del mío, no quiere decir que sean mejores, aunque esta opinión tan partidaria seguro que no tiene ni mucho valor, ni mucha objetividad: así somos los humanos, creo.
Después de un maravilloso pregón a cargo de un maestro que ejerció tan noble oficio durante más de 15 años en el pueblo, y tras una frugal cena, nos metimos de lleno en el territorio "Barbero". Es el bar del pueblo, referente de la gente de nuestra peña y de nuestra edad, lugar de encuentro a cualquier hora del día que se nos ocurra quedar, donde somos tratados como auténticos marqueses: cañas en copas heladas, gintónics al gusto de cada uno, y sobre todo siempre una broma y una sonrisa del dueño del local: José Luis.
Como cada año, también aquí, nos apuntamos al concurso de guiñote con José Ramón, con resultados algo mejores que en Albalatillo: Allí, me eliminaron a la primera ronda, aquí en la segunda. La excusa, la misma: jugamos prácticamente nada durante el resto del año. Me gustaría proporcionar al menos una información previa a que me decidiese a escribir este blog: No sé que año, no hace mucho ganamos en este torneo dos paletillas de jamón. Para que quede constancia. 
Peña "Reducida"
La peña habitualmente de 20 personas, se limita a 4 ó 5 hasta que llega en final de semana, así que nos organizamos para cenar cada día sin muchos problemas, un día cocinando, otro en el restaurante, etc. Este año el sábado toca celebrar la boda de Mónica y Manel con la peña y como casi siempre el menú de la cena tiene como plato principal, el salmorrejo, que también habitualmente me encargo de cocinar yo. Se trata de un plato de siega,  energético para resistir los trabajos del campo, cuando todavía no había neveras portátiles. Claro que para el mes de agosto con el calor y la mayoría de los comensales sin otra faena que disfrutar y reírse puede parecer no excesivamente ligero. Dejo los ingredientes para que el posible lector pueda valorar la conveniencia del plato: Aceite, ajo, sal, costilla de cerdo, lomo de cerdo, longaniza fresca, tortillas en trampa, huevos fritos y agua para que todo haga "chup-chup" durante un par de horas.
Como nos pasó en la Mona, seremos unos 36 comensales, pues acuden a la convocatoria una parte importante de los hijos del grupo, que en las ocasiones en que no hay celebración no aparecen por allí.
La cena además añadía unos entrantes a modo de pica-pica, que preparó Pili, con la inestimable colaboración de Maria Luisa, que también colabora cada año haciendo las tortillas en trampa y los huevos fritos para el salmorrejo.
Una Peña "disfrazada"
Todo un éxito, buena comida, buena bebida (Marisa y Luis, abuelos de pro aportaron el cava), buenos cafés, buenos chupitos y buenos gintónics y sobre todo buena compañía. A veces resulta difícil reunirse con gente tan joven y tan marchosa, aunque este año lo hemos conseguido dos veces.
Después de tan copiosa cena y derivados y de reponer fuerzas durante la noche con un sueño reparador y "pesado" encaramos el día siguiente, último de las fiestas. La verdad es que poca cosa hicimos, a parte de observar la traca y el entierro de la sardina. 
Sí, el entierro de la sardina, habitual en otras fechas en otros lugares, aquí se celebra como final de fiestas, gracias a la idea que en su día tuvo el maestro del pregón y que fue secundada por un grupo de vecinos. Se trata de pasear una "tina" de sardinas (guardia civil llamamos allí a este tipo de sardina en salazón) por todo el pueblo con paradas en lugares estratégicos donde te proporcionan diversos tipos de combinados: ron o ginebra con cola,  vodka con limonada, etc.
 Fin de fiestas y a descansar de tanto jolgorio.

martes, 29 de agosto de 2017

Las fiestas de Albalatillo 2017. Segunda parte

Como bien anuncia el programa de festejos hoy toca tiro al plato y almuerzo comunitario. Pepito y yo hicimos algunas indagaciones el día anterior, sobre las condiciones del almuerzo, y ante la poca experiencia de los cocineros, decidimos poner la venda antes de la herida y nos largamos solos a almorzar, entre otras cosas, huevos fritos con patatas, panceta a la plancha y oreja frita, regados con una buena cerveza, que ya hacía calor y selladas con un cafelito y un chupito de orujo.
Con las primeras necesidades cubiertas, nos dirigimos al tiro al plato, y a mirar de completar el almuerzo con los guisos de los cocineros noveles. Habían elaborado una enorme perola de judías blancas con chorizo. Lamentablemente no pudimos valorar mucho la valía del plato: a mi no me entraron más de dos cucharadas y Pepito creo que ni llegó a probarlas.
El tobogán acuático
Haciendo la digestión poco a poco, empezó el concurso de tiro al plato, no sin antes haber probado la punteria tirando a una lata con la pistola de José. Se cansaron de tirar antes de acertar ninguno a la dichosa lata. No sé si era el preludio de la tirada al plato. La verdad es que estuvieron todos fallones y hasta fallona, porque se apunto al conurso una chica, Natalia. Comparado con años anteriores, la ruptura de platos fue inferior, igual porque el público, no excesivo, se dedicaba a distraer y poner nervisosos a los tiradores con comentarios de todo tipo... En fin, que el tiro no fue tan esplendoroso como otros años, y abandonamos el concurso antes de su finalización.
Como no podía se de otra manera, al menos en mi pueblo, la escapada del concurso fue para ir a tomar vermut al bar. Hay que ver como se agradece el invento del aire acondicionado después de horas al sol en un descampado a las 12 del mediodía en plenos Monegros... Diría que hasta las tapas y la bebida fresca pasan a un segundo plano.
La tortilla
Comida en casa y siesta merecida o no, pero larga. Luego, bien arregladitos a ver como los chicos y no tan chicos disfrutaban tirandose por un tobogan acuatico en la bajada al río, al tiempo que se refrescaban de los todavía rigores del calor, aun siendo ya las ocho de la tarde.
Poco después, una tortilla gigante saciaba las ganas de comer y daba sedimento al estómago para afrontar los gintonics nocturnos, escuchando a la orquesta de turno hacer las delicias de una mayoría de sujetos pasivos, no por jubilación, sino por falta de ganas de bailar y unos pocos que disponían de toda la plaza para ellos para ejercitar ese arte que es bailar "aparejadamente".
Poco a poco fueron pasando las horas y como dice la canción, "nos dieron la una, las dos y las tres" y tomamos la firme decisión de ir a descansar, no por la fiesta del día siguiente sino por un enlace matrimonial familiar que se coló en estas fechas.
La Batucada
Al día siguiente, después de la referida boda aún nos dio tiempo de llegar al final de la batucada, un espectáculo de corte brasileño que recorre las calles del pueblo a ritmo de tambores, seguida por todo el personal del pueblo, con paradas intermitentes para refrescarse en el sentido más amplio de la palabra. En las zonas de las peñas reparten de manera gratuita, melocotón con vino y cervezas, que ayudan a reponer líquidos a los esforzados "batuqueros/as" y a los nativos que bailan a su ritmo. Además es costumbre arraigada, que llegados a determinadas zonas del pueblo, un vecino, misericordioso con la gente, ayude a sofocar las calores que a esas horas todavía son grandes, regando con una manguera a todo el que va por la calle, sin el menor respeto ni por niños, mayores o abuelos. La verdad es que como sufridor de estos baños tan típicos hay que decir que se agradece, pasado el primer impacto del chorro de agua.
La plancha portátil
Casi sin tiempo de respiro y sobre todo con poco apetito por las circunstancias del banquete nupcial familiar acudimos a la plaza del pueblo, donde se instala desde el año pasado una sidrería ambulante. Excelente idea: Se trata de un equipo móvil, como he dicho, que dispone de los siguientes elementos. Un tonel con un grifo, que no para de escanciar sidra, hasta que uno se harta. Y quiero decir uno multiplicado por el padrón de habitantes y visitantes, en edad de consumir bebidas alcohólicas. Después una plancha portátil en la que se hace una buena longaniza para pasar la sidra. También dispone de una freidora en la que se cocina una excelente chistorra, que se coloca en montaditos con el mismo fin anterior. Y para acabar lo que si es un auténtico artilugio, que no se como, pero a manera de una hormigonera pequeña, elabora migas de pastor, que como dice alguno de los del pueblo, "para ser industriales no están nada mal..."
En fin, pasados estos momentos toca, café, chupito, gintonic, baile, traca final de fiestas, nombramiento de la comisión de fiestas del año próximo, y a descansar, esperando que pasen pronto y bien los 362 días que faltan para la fiesta de 2018.

lunes, 31 de julio de 2017

Las fiestas de Albalatillo 2017. Primera parte

Parafraseando una canción famosa de festejos populares, como todos los 20 de julio llega la fiesta mayor de Albalatillo, en honor a su patrona Santa Margarita.
Ya introduje algunas pinceladas de la misma en otra entrada, pero en esta ocasión intentaré ceñirme a la de este año 2017, pues prácticamente pude participar en ella desde el minuto cero. El programa se incia como siempre con el pregón de las fiestas y el correspondiente lanzamiento del cohete anunciador de las mismas.
La procesión
Este año "la pregonera" ha sido una joven, Elena, conocida cantadora de jotas, ganadora de mil y un certamen de canto, profesora y emprendedora, y referente permanente del buen hacer en su especialidad en toda la comunidad autónoma. Y por supuesto "albalatillera". Nos dejó un pregón en el que sin perder el buen humor, hizo gala de su caracter emprendedor, de los recuerdos de su epoca infanto-juvenil en el pueblo, hace cuatro días para quien escribe esta entrada, y sobre todo del orgullo con que lleva ser de Albalatillo, allá donde quiera que vaya a cantar esa jota que tanto quiere y tan maravillosamente interpreta.
Como no podía ser de otra manera se despidió con el canto de unas jotas, también referidas a su pueblo, Albalatillo. Encendido del cohete, chupinazo y en marcha la charanga. Valencianos, de Bujarssot me comentaron y cuando les dije que como era que estaban aqui, me contestaron que cuando los viese actuar sabría el porqué. Efectivamente lo supe: lo hacían de maravilla.
Pasacalles musical con el tractor repartiendo vino y cerveza, con parada en cada peña para evaluar el "melocotón con vino" que elaboran cuidadosamente cada año a fin de ganar el concurso que premia al mejor de todos. Se sigue en un ambiente ya relajado y alegre en parte por los líquidos ingeridos en el pasacalles y en parte porque la comisión de fiestas y el Ayuntamiento invitan a todo el que quiera continuar la gresca a una cena "michelin": Toda clase de bocatas de jamón, salchichón, chorizo, etc..., que se siguen regando con el tirador de cerveza instalado en el tractor de referencia. Luego baile en la discomóvil  hasta la madrugada para los mas jóvenes y el resto, o al menos mi peña "Los Divertidos", gintónic sentados en la terraza del bar. Descanso merecido y mañana más.
El vermut con los colegas 
Siguiendo con la canción del inicio de la entrada, nos ponemos la muda limpia, algunos como yo, corbata y americana incluida y nos vamos a la procesión y a la misa. Allí una vez de acuerdo en quienes llevan las imágenes de los santos y santas, arranca la procesión al ritmo de las jotas que interpreta entre otros el grupo de Albalatillo, dirigido como no, por la insigne pregonera de este año. Yo suelo llevar una santo que mataron a flechazos, y este año también lo hice, no por una especial devoción, sino porque es el que menos pesa, que con los años y el calor de los Monegros a las 12 del mediodía del 20 de julio, uno ya no está para muchos sufrimientos. Acabada la procesión viene la misa y la ofrenda: Aquí unos cuantos teníamos la costumbre de irnos ya al bar a hacer el vermut, antes que llegasen las autoridades y colapsasen el servicio. Este año, como hubiera dicho mi abuela "Dios os ha castigado", y el bar estaba cerrado. Así que tuvimos que esperar fuera al sol, hasta que acabaron los oficios y salieron de la iglesia.
En el vermut nos bebimos todo lo que pusieron y comimos todo lo que sacaron, sin piedad, y al final nos hicimos una foto de recuerdo todos los que nos solemos reencontrar en estas fiestas, los paisanos que apenas ves durante el año y que como dije en otra entrada acudimos a "la llamada de la selva" por decirlo de alguna manera.
Cada uno a su casa a comer, si es que aún queda un hueco, y tras una reparadora siesta, a una temperatura casi inaguantable, salida otra vez al bar a la partida de guiñote o de botifarra, típicas en las fiestas. Para alguno como yo que es el único día del año que juego, pero es cotidiana para los colegas que viven en el pueblo. Total que es lo que parece, una excusa: no hay manera de que haya un año que gane la partida, sea de lo uno o de lo otro.
Las partidas de guiñote y botifarra
Luego, mientras los juegos para los niños y los disfraces también de adultos se apoderan de la plaza y calles colindantes, aprovechamos para volver a casa, una ducha refrescante, y un tentempié no especialmente abundante y a modo de cena, y casi sin quererlo, el sol se ha puesto y una ligera "brisa", hace más habitable el pueblo.
La música en la plaza inunda el ambiente y anima a unos pocos bailadores a lanzarse al ruedo, el resto o al menos los de mi peña, nos tomamos un café y unos gintónics en la terraza del bar con vistas al baile, y entre canción y canción, con algunos espacios para charlar de lo divino y lo humano, llegamos a la hora del bingo, con la ilusión de cada año de que podamos cantarlo, bien no sé para qué. Así que este año descubriremos para qué. Pedro canta una línea, pero como es solidario cantan tres más con él. Total que el premio se ha de dividir para cuatro.
Por terminarlo rápido, la invitación a los gintónics de celebración le cuesta dinero, y eso que algunos de la peña renuncian a ella. Bueno para mejor valorar la dimensión del premio, solo tomamos el trago, él, sus dos hijos y un servidor.
Fin de fiesta y a la cama, que mañana hay "almuerzo" y tiro al plato…

miércoles, 28 de junio de 2017

La ola de calor, o sea el verano...

Como cada año por estas fechas nos invade una ola de calor, que genera cientos de alertas "por fenómenos meteorológicos" de diversos colores, en todos los medios de comunicación, que como cada vez son más, uno no acaba de saber si le agobia el calor, o las noticias sobre el calor.
Y con esta "ola" viene la ilusión de las ya inevitables vacaciones con cientos de ideas de que hacer. Quizá la palabra no seas cientos, sino algunas.
En cualquier caso y siempre a remolque del calor, de estas ideas las más plausibles son las de ir a un sitio que haga fresco, o incluso frío. Así que toca buscar estos lugares a fin de que no nos pase como a una gran mayoría de la población: Que el calor le afecta a los sesos, le turba la mente y le conduce inexorablemente a decir tonterías en el mejor de los casos.
El calor o "la calor"
Y desde luego no faltan ejemplos de lo que estoy diciendo y sino observemos las elucubraciones respecto a la corrupción de un presidente: "en España hay personas corruptas, demasiadas, pero España no es un país corrupto. La corrupción en España no es la regla, sino la excepción".
Otro claro ejemplo es la expresión de algún aspirante a presidente, que sin aviso previo te lanza una perorata, al menos para mi díficil de entender, igual porque también me hace mella el calor:
"En este momento, feminizar la política es construir comunidad en los barrios, en los centros de estudio, en los centros de trabajo y centros sanitarios, eso que tradicionalmente conocemos, porque hemos tenido madres, que significa cuidar".
O la constatación de un dirigente con liderazgo recien estrenado de la importancia que tienen los husos horarios: "el reloj del PSOE y el reloj de España marcan a partir de hoy la misma hora".
Incluso las conclusiones derivadas de premisas bien ciertas, de otro presidente que en su discurso denota poca fe previa en algún club de futbol: "el ascenso del Girona a Primera División demuestra que no hay nada imposible". 
Peras y Manzanas
O la pérfida y pseudoparanoica visión del Estado que tiene algún vicepresidente, aspirante a presidente: "Ves que todas las estructuras del Estado usan toda su fuerza para hacer daño y cargarse las esperanzas de la gente"
Aunque uno no sabe si solo es el calor lo que hace decir cosas raras a nuestros ilustres políticos, pues hay ejemplos algo más lejanos en el tiempo de afectaciones en las cabezas, que no sé bien si ocurrieron en invierno o en alguna ola de calor.
Como ejemplo una frase ya célebre de una alcaldesa, támbién célebre: "El matrimonio homosexual es como si se suman una manzana y una pera... ¡nunca pueden dar dos manzanas!" 
Y lo mas significativo, sobre todo si lo dice un hombre que conoce la economía nacional y hasta las internacionales por haber sido responsable en parte de algunas de ellas: "Una pareja puede comprar una casa sólo con el 19% de su renta gracias a la política de vivienda del Partido Popular."
Pero para lío mental el que se montó un presidente que consiguó que la mezcla de pera y manzanas fuese casi un juego de niños: "Estoy muy a gusto y muy tranquilo porque tenemos un Rey bastante republicano."
Husos horarios
Ahora bien, a mi parecer lo más espectacular de la política lo compuso con una oratoria fuera de serie, alguien que fue presidente del mundo mundial: "Hay mucha especulación y me parece que seguirá habiendo mucha especulación hasta que la especulación termine". 
Como que todo esto iba de calor, y no sé por qué arte de magia ha acabado en algo similar a la "Antología del disparate", no quiero acabar sin otras frases, que por ser relacionadas con el fútbol siempre me han gustado y tampoco tienen desperdicio.
Un ilustre jugador que vistió de blanco y luego fue entrenador, llegando a conclusiones casi imposibles: “Si el balón hubiera pasado la línea de gol, hubiera sido gol.”
O la de otro ser humano con trayectoria similar aunque vistió de azulgrana y que hizo un memorable resumen de su filosofía futbolística: “Para jugar al fútbol no se debe sufrir. Lo que se hace sufriendo no puede salir bien.”
Pero para resumen de la filosofía futbolística, la que hizo en mi opinión "el maestro de maestros" de esta disciplina: “Es todo muy sencillo: si marcas uno más que tu oponente, ganas.”
Bien, ya escribiré sobre el calor, cuando haga algo de fresco y mi neurona pueda centrarse en el tema que le propongo...



martes, 6 de junio de 2017

Albalatillo C.F. 1

Hace unos cuarenta años, más o menos, como creo que ya he explicado en alguna entrada se nos ocurrió a unos cuantos ilusos del pueblo crear un equipo de futbol federado para poder competir en la liga regional que organizaba la Federación Aragonesa de Futbol.
El campo desde Google Maps
El caso es que nos decidimos al ver que los pueblos de nuestro entorno tenían su equipo y nos animaban a hacer la inscripción. Dicho y hecho, no sin antes padecer una serie de impedimentos, dificultades y hasta penurias económicas, pues cada paso que dábamos costaba dinero. No obstante al final se consiguió el objetivo que fue entrar en la liga de Segunda Regional y empezar a jugar de acuerdo al calendario establecido por la propia delegación de Huesca.
Los artífices de este gran logro, ya lo contaré algún día, fueron muchos, prácticamente todo el pueblo. De muchos (directivos, socios/as, jugadores, aficionados... etc) ya di cuenta en el pregón de fiestas del pueblo, que tuve el honor de hacer en 2007, pero como todos no cabían, desde aquí mi reconocimiento por el esfuerzo.
Pero lo que yo quería contar hoy, son anécdotas, partidos memorables, historietas, costumbres y demás condimentos que hicieron de los años aquellos una auténtica delicia, de vivirlos y de recordarlos.
El primer partido oficial del flamante nuevo club Albalatillo CF, fue en nuestro campo contra el CF Sangarrén: Fueron los primeros puntos en un ajustado 3-2, después de haber ido ganando 3-0. Creo que nos dormimos en los laureles, aunque también tiene que ver que la especial orientación del campo y la presencia del cierzo favorecían atacar contra la portería que estaba más cercana a los vestuarios. Este detalle, nos ayudó en alguna ocasión a sacar adelante algún que otro partido.
Delante de la portería del cierzo
La siguiente anécdota tiene que ver con un desplazamiento a Jaca, de los primeros que hacíamos en autocar, pues los más cercanos eran en coches particulares, que socios y simpatizantes ponían a disposición del equipo. En el autocar íbamos el equipo en sí y todos los espectadores que cabían hasta completar el mismo. El viaje era una fiesta: cánticos, almuerzo en Arguis, donde nos trincamos un par de botas de vino (no había controles antidoping) y luego llegada a Jaca, previo paso por Monrepós (nada que ver como está ahora) y comida programada en destino con tiempo suficiente para hacer la digestión, al menos de los que íbamos a jugar.
Como llegamos con tiempo a alguien se le ocurrió que podríamos tomar un vermut antes de ir a comer y a ello fuimos todos. Llegó la hora del ágape y todos al restaurante elegido. ¿Todos? No, todos no. Pese a ello, comimos y cuando íbamos a tomar los postres, aparecieron por la puerta los dos porteros del equipo en unas condiciones solo regulares, teniendo en cuenta que había que jugar en dos horas. Parece ser que el vermut les hizo una mala pasada, a pesar de lo cual venían los dos especialmente "contentos". Después de una breve deliberación entre el entrenador y su segundo, o sea Pepe "el del Rullao" y Casaña llegaron como casi siempre a una decisión justa: Jugarían un tiempo cada uno... Creo que al final del partido empatamos y ninguno de los dos "porteros contentos" fue responsable del resultado.
El equipo de un día en Pomar
Otro partido memorable fue con Villanueva de Sijena, eterno rival desde el primer momento, casi podría decirse que los partidos con ellos eran auténticos "derbys". Creo que era una eliminatoria de la conocida como Copa Primavera, un torneo eliminatorio, en el que en el partido de ida habíamos empatado y ahora en nuestra casa, el resultado iba empate a 1 gol, cuando no recuerdo que jugador de nuestro equipo consiguió el 2-1 en una posición algo dudosa. No había jueces de línea, así que el árbitro se las tenía que apañar solo en este tipo de decisiones. Total que el equipo contrario vio claro el fuera de juego y se abalanzaron contra él, reclamando por la jugada, con tal ardor e indignación que a uno de los jugadores se le escapó un tortazo que fue a dar en la cara del trencilla. No se puede justificar esta acción, pero todos cometemos errores y obviamente los pagó el futbolista con la expulsión y la suspensión del partido.
La federación decidió que se jugasen los 20 minutos que faltaban. Y sí que se jugó, en un día de esos que el cierzo es imparable y con nosotros jugando a favor de él. Así que entre la fuerza del viento y el "tranquillo" que nosotros le teníamos cogido, de tantas tardes de juego, en ese tiempo conseguimos meter tres goles, sin que ellos pudiesen casi ni salir de su campo. Ellos jugaban con uno menos por la expulsión del día anterior y nosotros con uno más, que de vez en cuando nos echaba una mano: El "maravilloso" cierzo.
Quedan muchas más aventuras que iré narrando, pero la premisa del tamaño de las entradas del blog se mantiene en pie, así que esta la cierro aquí.
P.D.: Las fotos no son muy buenas pero aún así las pongo, algunos nos reconocemos en ellas!!!
Foto Delante de la portería del cierzo: Atarés, Pepito "el Koski" y Loscertales
Foto El equipo de un día en Pomar: De pie, de izquierda a derecha: J. Andrés Casaña, Enrique Tabueña, Antolino Tabueña, Manuel Pueyo, Javier Casaña, Nacho Lasierra, José Mas. Agachados, de izquierda a derecha: Pedro Pueyo, Jesús Lasierra, José A. Atarés, J. Andrés Loscertales, Francisco Marcial, Miguel A. Maestro y ??? (creo que es uno que vivía en Barcelona, se llama Toni, y seguramente vino a echarnos una mano, en un partido de verano, en que no teníamos demasiados efectivos...)

jueves, 18 de mayo de 2017

Madrid y... San Isidro. Parte Segunda

Domingo 14.
A la hora convenida todos en el hall del hotel, dispuestos a desayunar antes de salir a la nueva conquista de la ciudad. Aquí hay que hacer una mención especial al buffet del hotel: Excelente salvo un pequeño problema. Como no lo teníamos contratado nos dieron un buen cañazo: más de 20 € per cápita. La verdad es que yo fui un poco el responsable del desaguisado ya que le dije a Mery que no hacía falta, que había infinidad de bares cercanos  donde ir a tomar chocolate con churros, e incluso mejores que en el hotel. Me confundí de hotel. Menos mal que como ya lo sabíamos antes de empezar, nos encargamos de que no tuviesen ganancias a costa nuestra, al menos con Martín y conmigo: nos comimos medio buffet (yo venía descansado de la cena del día anterior).
En el embarcadero
Empezamos a caminar después de dejar el equipaje en la consigna del hotel, en dirección hacia El Retiro. Esta vez bajamos por una calle con menos trampas que la del sábado.
Llegamos al parque, todavía no estaba muy concurrido aunque ya sonaban las notas de la banda de música del Ayuntamiento de Madrid en un concierto al aire libre, suponemos que celebrando las fiestas de San Isidro, patrón de la ciudad y de "los labradores".
Pero no era precisamente por la música por lo que estaban interesadas las tropas, sino que una facción capitaneada por Pili se lanzó sin aviso y sin consenso a remar por el proceloso estanque. Casi sin enterarnos, la susodicha, Mery, Alicia y Martín ya estaban peleándose con los remos, dando giros en la barca sobre si mismos, hasta el punto que con Roberto dudábamos que fuesen capaces de salir del embarcadero.
Poco a poco fueron alejándose a trancas y barrancas, dando la impresión que la barca no iba donde ellos querían sino donde le daba la gana a ella, como si tuviese vida propia. En ese momento y tal como se iban alejando nos volvieron a entrar las dudas ahora sobre si sabrían volver al embarcadero. Bueno como son mayorcitos todos los dejamos a su aire y fuimos a sentarnos a un banco a la sombra que se estaba la mar de bien.
Remando
Al poco rato aparecieron los intrépidos navegantes, comentando la travesía a grito pelado. Una que el otro la había mojado. Otra que con las vueltas se había mareado y amenazó con vomitarles dentro de la barca. Otra también mojada no se sabe como. En fin una aventura más que contar y la extrañeza de los cuatro de que no hubiésemos cogido el resto otra barca: Igual querían jugar a los piratas y el abordaje, saltando de una barca a otra... siempre nos quedará la duda.
Sin tiempo que perder, nos dirigimos a la salida del parque por la Puerta de Alcalá (con una gran originalidad la mayoría dijimos mírala, mírala, mírala) cuya rotonda estaba ocupada por una concentración de "moteros". No se cuantas, pero muchas y muy diversas Harley-Davidson estaban dando vueltas. Los aficionados a las motos, que de todo hay en el grupo se quedaron mirándolas como hipnotizados, hasta que alguien hizo referencia a lo lejos que estábamos todavía del lugar previsto para comer y la hora que era.
Así que enfilamos la calle de Alcalá hasta la Puerta del Sol, pasando por la Cibeles, que fotografiaron algunos merengues del grupo, que también los hay. Desde allí y por la calle Arenal, donde Pili logró el milagro de hacer mover una estatua de bronce, fuimos al Teatro de la Opera y a la Plaza de Oriente y Palacio Real, donde hicimos una parada para recorrer el lugar al tiempo que íbamos mirando los lugares donde se podría comer algo, que las fuerzas ya empezaban a estar justas. Vimos el Café Real y la Taberna del Alabardero, entre otros, pero no acababan de ajustarse a las expectativas que teníamos en ese momento.
El oso y el madroño
Decidimos por unanimidad dirigirnos hacia la plaza Mayor con la intención de tomar unas tapas en cualquier terraza y proseguir nuestro camino. La cosa estaba fácil, las dos de la tarde, la víspera de San Isidro, Madrid, Plaza Mayor y un grupo de ocho personas. Cualquiera de los establecimientos estaría esperándonos con las manos abiertas y una mesa de la capacidad necesaria. Unos entraron en el mercado de San Miguel, no cabíamos nadie más. Los que no pudimos entrar nos fuimos a la plaza que estaba "abarrotada" de todo tipo de público, grupos de locales, grupos de foráneos sin camiseta y con mucho líquido ingerido, grupos de turistas más o menos despistados y el personal habitual de la zona que entre otras cosas te intentan quitar la cartera mientras te venden algo.
Intentamos convencer o liar a uno de los camareros para que nos preparase sitio para ocho, donde solo cabían cuatro. El hombre no lo veía claro, pero los ánimos de otro camarero compañero suyo le ayudaron a tomar la decisión de pedir a una pareja a cambiarse de mesa y ajustando otra en el espacio que quedaba, nos hizo sitio para los ocho: Buena voluntad de los camareros y de los comensales.
La Puerta de Toledo
Comimos relativamente bien unas tapas (calamares, callos, ensalada, tortilla de patata...) y la cara del camarero cambió cuando le dije que vendrían dos más a tomar café. Eran Ana y Juan que habían estado en una boda el día anterior y yo había contactado con ellos y les dije donde estábamos. Supongo que por no montar más lío, nos dijo que no tenían café. Luego Pili entró en el local y cafetera si tenían, pero no era cosa de andar chinchando después de la amabilidad que habían tenido.
Tras un breve intercambio de conversación, los dos nuevos se fueron pues su AVE salía a las 16:30 y los otros ocho decidimos ir a tomar café a otro sitio. Y aquí empezó el debate: al levantarnos de la mesa, a Pili se le ocurrió que quería ir a la Puerta de Toledo, el resto a tomar café. Tras un breve "rifi-rafe" siempre conyugal, David decidió acompañarla a la puerta y el resto fuimos a La Latina a intentar lo del cafe. La verdad es que no lo conseguimos y tras algún intento en un local, que casi parecía aquellos del soho neoyorkino, por la estética y porque estaba a reventar, y pasar por delante del "remodelado" Mercado de la Cebada, instamos a los dos miembros díscolos del grupo a que se presentasen en la parada de taxi del Metro Latina y nos dirigimos al hotel... ¿A qué? A tomar café. Luego recogida de equipajes, taxi, Puerta de Atocha, AVE, Huesca y Barcelona.
Fin de las operaciomes: Experiencia magnífica, exportable y repetible.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Madrid... y San Isidro. Parte Primera

Pues resulta que Mery y David tenían muchas ganas después de su boda de hacer un viajecito a Madrid con sus respectivos padres. Y resulta que nos lo comunicaron a Pili y a mí. Y resulta que nos apuntamos también, como no podía ser de otra manera.
Las porras
Resumiendo que montaron un viaje para ocho, eso sí con tiempo suficiente para poder coincidir todos y adecuarlo a las disponiblidades de cada uno. Así surgió la fecha del viaje: el fin de semana del 13 y 14 de mayo. Los días de las fiestas de San Isidro en la capital: así estaríamos tranquilos, sin aglomeraciones, sin colas donde quisiésemos ir, etc, etc... La verdad es que al menos yo no me di cuenta de la elección hasta unos días antes. En cualquier caso y como somos gente aguerrida, que nos va la marcha y no nos preocupan los festejos, nos lanzamos a la aventura, siguiendo las pautas que habían marcado para tal evento, Meritxell y David.
Sábado 13:
Grupo A: Pili y José Antonio: Despertar a las 05:00 horas. Hay que ir de Terrassa a Barcelona, a la Estación de Sants, aparcar el coche, coger el AVE a las 07:00 horas: Madrid a las 09:50 horas
Grupo B: Alicia y Roberto,  Margarita y Martín, Meritxell y David. Despertar a no sé que hora. Coger el AVE a no sé que hora: Madrid a las 10:30 horas.
El lugar elegido
Así que a las 10:30 estamos todos en Madrid. A algunos nos ha dado tiempo de tomar un cortadito y unas porras, típicas de la capital, antes del encuentro. Una vez comprobado que Martín ha cumplido al pie de la letra el encargo que le había hecho Meritxell, y salvada la primera deliberación del grupo ya compacto (A+B) en favor del gremio del taxi y en detrimento del metro, aterrizamos en el Hotel, donde siendo la hora que es, no podemos hacer el check-in todos, cosa que resuelven muy amablemente haciendo el de una de las habitaciones, donde dejamos los equipajes todos, antes de lanzarnos a la conquista de Madrid.
El periplo se inicia desde la zona alta de la calle Serrano, cerquita de nuestro hotel. Al prinicipio el ritmo de los ocho participantes es adecuado, sin precipitarnos. Como que la calle hace un ligero desnivel de bajada el paseo se hace fácil, y con estas condiciones no es de extrañar que tardásemos en llegar a Goya, casi hora y media!!! Supongo que no tengo que explicar en todos los comercios, tiendas, boutiques, etc, etc., en que entraron las féminas del grupo, y al resto de la comitiva, estar parados esperando, caminar a tirones y que no hay ni una solo concesionario de coches en toda la calle, nos abrió el apetito.
El cocido madrileño
Nos personamos en La Taberna de la Daniela, previa reserva, a degustar el típico cocido madrileño. Estuvo perfecto como reza su web: sota, caballo y rey. O sea: sopa, garbanzos con verduras y carnes. Un par de botellas de rioja, postres de la casa, agua, cafe y chupitos variados de orujo sin medida (te dejan la botella en la mesa).
Ligero paseo hasta el hotel para siesta reparadora, y alguno del grupo, debido a los excesos en la comida sufre un apagón informático, que lo deja fuera de juego hasta la noche. Así que no sé que pasó hasta las nueve, en que me uní al grupo, que buscaba sitio para cenar. Tapeo de calidad la mayoría y el que suscribe dos aguas con gas.
A continuación espectaculo teatral en la Gran Via: El club de la comedia, con una presentadora grandota y graciosa, una excelente monologuista valenciana, un malagueño travieso, el infalible Agustín Jimenez y una chica del público, que con su risa "especial" colaboró de manera importante a que se descentraran los actores y riésemos todos a destiempo, pero finalmente, una gran noche de comedia en el teatro Rialto.
Taxi al hotel, deliberaciones sobre la hora de levantarse el día siguiente con acuerdo final a gusto de todos, buenas noches y como dice otro cómico: Mañana más, pero no mejor que es imposible.

Verano inacabable (de calor) 2026.

Pues este verano comenzó en Huesca, en el Hotel Abba para más referencias, y se trataba de un festejo-encuentro de l@s alumn@s del curso de ...